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Encuestas a Cuestas

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La publicación de encuestas preelectorales responde la voluntad de anticipar el comportamiento que tendrán los electores en el momento de depositar el voto (si finalmente lo hacen). Una dificultad que va más allá de explotar una adecuada metodología o de obtener una respuesta sincera por parte de los ciudadanos y que se complica sobremanera cuando el experto en demoscopia se encuentra ante un escenario de cambio o transformación que además se produce en unas elecciones de segundo orden.

GRAFICO ENCUESTAS*En este gráfico se han utilizado las encuestas de Metroscopia (realizada entre el 21 y 24 de abril), Sigma Dos (realizada entre el 10 y 15 de abril), GAD3 (realizada entre el 21 y 25 de abril), NC Report (realizada entre el 17 y 22 de abril) y el Barómetro del CIS correspondiente al mes de Abril.
**En algunos casos, los informes desechan diferentes datos de la estimación de voto de algunos Partidos y/o coaliciones.

Con todo, las encuestas muestran una manifiesta caída del bipartidismo (PP-PSOE) que va más allá que el estandarizado voto protesta de las elecciones de segundo orden que en otros países europeos se ha producido pero del que en España no hemos tenido noticia hasta la fecha dada la lealtad de los electores a los dos grandes partidos (tienen a reproducir el comportamiento de las generales). La crisis política, social, institucional y económica que precipitaron la salida del gobierno del PSOE, con el peor resultado electoral de su historia (2011), y que han debilitado la base electoral de los populares, ha generado tres tendencias, o flujos, dentro del comportamiento electoral del que las europeas solo suponen una primera evidencia:

–        Caída de la intención de voto de los dos grandes partidos. De una concentración de más del 80% de los votos (2009), en las mejores previsiones PP y PSOE obtendrán a aproximadamente el 65%. Más allá de lo significativo del dato, lo realmente importante para estos dos partidos es la pérdida constante de “votantes leales” que se ha producido desde 2011 y que, o bien prefieren pasarse a la abstención, o buscar otras alternativas políticas. Quizás por ello la estrategia electoral de estas formaciones prioriza la activación de esos electores que, aún disgustados, prefieren que su partido (con el que más se identifican o simpatizan) sea el que gane las elecciones a cualquier otro (la nacionalización del debate es clave en este sentido).

De momento al PP parece funcionarle esta estrategia, mejorando las primeras previsiones pero sin la certeza, todavía, de si la eventual recuperación de terreno se consolidará y si será suficiente para obtener un resultado que aclare su panorama electoral en las próximas municipales y autonómicas.

–        La emergencia de partidos medianos y nuevas formaciones. IU y UPyD están abiertos a la posibilidad de obtener el mejor resultado de su historia en unas elecciones al Parlamento Europeo. La formación liderada por Rosa Díez, para la que será su segunda experiencia en este tipo de comicios, prevé una subida (3-5) solo superada por IU (6-9). Ambos partidos han sido capaces de capitalizar el descontento con el bipartidismo y conquistar a muchos de esos votantes que han dejado de ser leales a PP y PSOE. Sin embargo, las cifras muestran un estancamiento o ralentización progresiva en la captación de nuevos votantes a medida que se aproxima la fecha de las elecciones. Este hecho puede deberse a tres fenómenos: una eficaz activación de votantes de PP y PSOE (todavía parece temprano para poder realizar esta afirmación), el techo electoral de IU y UPyD está próximo (quedan pocos votantes en el mercado electoral que simpaticen o se identifiquen con estos dos partidos) o la dura competencia con otras nuevas organizaciones está debilitando su base electoral.

Las nuevas formaciones y/o pequeños partidos han tenido un desarrollo muy desigual por lo que sus expectativas reproducen, en cierto modo, esos escenarios. Desde formaciones con un recorrido progresivo, de construcción de un programa y lealtad de un cuerpo electoral, que les ha llevado a aprovechar la primera oportunidad que se ha presentado para posicionarse en el mercado electoral, hasta flash parties o plataformas electorales que intentan aprovechar el clima generalizado de descontento político para obtener representación en la Cámara europea. Sin duda, uno de los elementos más significativos y que anticipan estas encuestas, es que la competencia de electoral no se produce solo con (o contra) los grandes partidos. Algunas de estas nuevas formaciones, como Podemos, o pequeños partidos, como Ciudadanos, no solo compiten contra PP y PSOE, también lo hacen contra IU y UPyD, debilitando la base electoral de éstos, pues sus electores se encuentran en una frontera difusa en la que, en muchos casos, lo pragmático o inmediato prima sobre lo ideológico. Un auténtico desafío, pues en caso de obtener un buen resultado (incluso algún escaño en el PE), el nuevo sistema de partidos podría obligar a UPyD e IU a revisar su política de alianzas e incorporar a algunos de estos partidos y/o plataformas de cara a mejorar su concentración de votos en su oferta electoral para las próximas municipales y autonómicas.

–        Todas las encuestas anticipan un aumento de la abstención. Algo que sitúa a España en la media de la Unión Europea, donde la participación es igualmente baja (43% en 2009), y que ofrece a muchos de estos partidos la posibilidad de maximizar sus votos. Con circunscripción única y una fórmula D’Hondt más proporcional de lo que nos tiene acostumbrados en las generales (salvo en el caso de las grandes circunscripciones), el umbral de representación puede disminuir, facilitando un resultado que genere un escenario multipartidista casi inédito desde las primeras elecciones al Parlamento Europeo.

La campaña electoral acaba de arrancar y debemos observar aún cómo se consolidan o corrigen las tendencias que las encuestas anticipan. La especial configuración de las elecciones al Parlamento Europeo no permitirán, sin embargo, alcanzar un juicio suficientemente prospectivo sobre el futuro sistema de partidos y la reconfiguración que, según indican todas las encuestas, está por llegar. No obstante, la capacidad de recuperación y activación de votantes de PP y PSOE, la conquista de nuevos espacios dentro del mercado electoral por parte de IU y UPyD, y la llegada de alguna nueva formación, pueden ser muy sintomáticos de qué nos espera el próximo 2015.

Javier Lorenzo, miembro de la Junta del Colegio Nacional de Politólogos/as y Sociólogos/as

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